lunes, 28 de febrero de 2011

(Internacional) Declaración de solidaridad con los 46 activistas detenidos en Zimbabwe


Declaración de solidaridad internacional
con los 46 activistas detenidos en Zimbabwe

Cuando Mohammed Bouazizi se prendió fuego, sin querer desató una ola de levantamientos y rebeliones populares que se ha extendido como un reguero de pólvora por todo el norte de África y Oriente Medio, cuyo calor puede sentirse en lugares tan distantes como Zimbabwe, donde, el sábado 19 de febrero, 46 activistas a favor de la democracia, entre ellos estudiantes, trabajadores y sindicalistas fueron arrestados en su capital Harare. Según la policía, fueron arrestados por tramar una rebelión al estilo de Egipto para derrocar a Robert Mugabe, quien ha estado en el poder desde 1980, en una reunión para discutir la caída de Hosni Mubarak y los acontecimientos en el norte de África y Oriente Medio. Los arrestados, que pertenecen a la Federación de Sindicatos de Zimbabwe (ZCTU), la Unión Nacional de Estudiantes de Zimbabwe (ZNSU) y la Organización Socialista Internacional (ISO), acababan de ver un documental sobre el levantamiento en Egipto y, de acuerdo a los fiscales del Estado, hablaban de "organizar, elaborar estrategias y acabar con el gobierno constitucional de Zimbabwe ... el camino de Egipto ".

Al menos ocho de los detenidos, que el Estado considera cabecillas, han informado de haber sido golpeados y torturados bajo custodia. Entre los arrestados se encuentran mujeres con HIV, a las que se les negó el tratamiento. A una de las mujeres detenidas también se la sometió el año pasado a una delicada cirugía de cerebro y a pesar de ello fue golpeada bajo custodia policial como una de las presuntas líderes. Otro se rompió la pierna tratando de escapar cuando le estaban arrestando.
Después de pasar cuatro noches en la prisión central de Harare, los 46 comparecieron ante el tribunal el miércoles 23 de febrero, donde, además de ser acusados de conspirar para derrocar al gobierno a través de medios inconstitucionales, lo que puede llevar a una pena de hasta veinte años de prisión, también fueron acusados de traición a la patria - un delito por el cual pueden ser condenados a una sentencia de muerte.
Según fuentes de Zimbabwe la máquina de propaganda del régimen ha estado trabajando a todo ritmo para vilipendiar a los compañeros detenidos y para intimidar a la población. La difusión de levantamientos populares y revueltas contra el autoritarismo y regímenes no democráticos que vive el norte de África y Oriente Medio es razón para creer que Bob el carnicero y sus compinches estén preocupados de que la inspiración y el ejemplo de levantamientos espontáneos de los explotados y oprimidos contra regímenes no democráticos podría extenderse al sur, provocando un levantamiento para derrocar a Mugabe.
Parece que, viendo lo que está sucediendo a las dictaduras y regímenes autoritarios más al norte, Mugabe y sus secuaces podrían ponerse nerviosos, y la intención de aplicar penas ejemplares a los detenidos con el fin de debilitar losmovimientos y las luchas existentes y también para enviar un mensaje a la gente de que la resistencia no será tolerada. De que Mugabe caerá con tanta facilidad como Mubarak. El nuevo cargo de traición a la patria es una prueba de ello.
Los 46 de Harare fueron detenidos porque, en el magnífico desarrollo de los acontecimientos en el norte de África y Oriente Medio (con todas las debilidades y contradicciones que puedan tener) vieron un rayo de esperanza. La esperanza en el hecho de que personas normales, trabajadores, estudiantes, desempleados y desposeídos tienen el poder de construir las pirámides de los faraones ... pero también tienen el poder de derribarlas. De derrocar a los tiranos. Fueron detenidos porque, en su esperanza, Mugabe, sus esbirros y los tiranos de todas partes vieron el reflejo inquietante de sus propios regímenes despóticos arrasados.
Nosotros también tenemos esperanza. Esperamos que, al tiempo que las llamas de la indignación se difunden con la rebelión, sean más y más profundas cada día. Como las puertas se abrieron a nuevas ideas y posibilidades, esperamos que el pueblo trabajará para consolidar las libertades y las conquistas obtenidas hasta ahora mediante la lucha, y avanzar a través de ella sin permitir que sus movimientos sean cooptados por partidos, políticos o líderes autoritarios y oportunistas. Esperamos también que, en estos países emergentes, los movimientos ganen confianza mediante la lucha, desarrollen horizontes más amplios y de mayor alcance de transformación social.
Al tender nuestras manos en solidaridad con los 46 activistas detenidos en Zimbabwe hacemos un llamamiento a todos los anarquistas y socialistas revolucionarios, activistas y defensores de la libertad real en todas partes a que extiendan la solidaridad a todos los detenidos, golpeados y torturados (en Zimbabwe, Egipto, Libia, Túnez y en otros lugares) por atreverse a buscar un futuro mejor, un futuro condignidad, libertad y esperanza. Las organizaciones abajo firmantes apoyan esta declaración y las siguientes demandas:
¡Libertad inmediata e incondicional a los 46 de Harare!
¡Retirada inmediata de todos los cargos!
¡Libertad inmediata e incondicional a todos los detenidos
durante las revueltas en Egipto, Túnez, Libia...!

--------------------------------------------------------------------------------
Organizaciones que adhieren a la declaración:
  • Federazione dei Comunisti Anarchici (Italia)
  • Grupo Antorcha Libertaria (Colombia)
  • Hombre y Sociedad (Chile)
  • Libertære Socialister (Dinamarca)
  • Melbourne Anarchist Communist Group (Australia)
  • Red Libertaria de Buenos Aires (Argentina)
  • Unión Socialista Libertaria (Perú)
  • Workers Solidarity Alliance (EE.UU.)
  • Zabalaza Anarchist Communist Front (Sudáfrica)


miércoles, 9 de febrero de 2011

La ley de protección patrimonial de las azucareras, ¿a quién protege?


La ley de protección patrimonial de las azucareras,
¿a quién protege?

A propósito de las recientes jornadas de movilización de los trabajadores azucareros

Contrario a la voluntad que los trabajadores azucareros han manifestado durante las protestas de los últimos dos meses, el presidente Alan García se niega a prorrogar la Ley de Protección Patrimonial (Ley Nº 29299) la cual evita que el activo de las empresas agrarias azucareras sean objeto de embargo y remate por las cuantiosas deudas que aún mantienen, con el fin de dar un ambiente de “seguridad jurídica” que permita a los inversionistas privados administrar sin riesgos la producción.

A efecto de la citada norma, las empresas en las que el Estado (al 1 de enero de 2009) tenga participación accionaria en su capital social, no solamente logran privilegiarse con la protección patrimonial –suspensión de la ejecución de medidas cautelares, garantías reales o personales, etc.-, la cual vencía el 31 de diciembre del 2010, sino que el Gobierno para aligerarse la carga de las mencionadas acciones y su responsabilidad con las mismas, inicia a través de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (Proinversión) el proceso de transferencia de sus acciones.

El proyecto de Ley 4363/2010 presentado el pasado 20 de octubre a la Comisión Agraria por el congresista aprista Mario Alegría Pastor, de ser aprobado, postergará “la transferencia franca” y el saneamiento financiero de los ingenios en cuestión (Pomalca, Tumán y Cayaltí), empresas que hasta ahora no han presentado sus estados financieros a la Comisión Nacional Supervisora de Empresas y Valores CONASEV. El Estado peruano posee el 32.88% de las acciones de Pomalca, el 7.22% de Tumán y el 23.53% de Cayaltí. La propuesta aprista pretende extender la protección hasta por un año posterior a la transferencia de las acciones del Estado.

El proyecto de ley, aprobado el pasado 2 de diciembre en el Congreso, fue devuelto por el Ejecutivo para su revisión quien observó la norma por “inconstitucional”, la Comisión Agraria del Congreso ratificó la propuesta aprobando el 19 de enero por unanimidad un dictamen por la insistencia de la prórroga de la ley.

Pomalca, tumán y cayaltí, ocho años después: Deudas de azucareras asciende a S/.357 millones

Este régimen legal especial de protección patrimonial data del 2003 con la Ley Nº 28027, Ley de la Actividad Empresarial de la Industria Azucarera, promulgada en nombre del rescate de las ex cooperativas en crisis para reimpulsarlas con un proceso de reactivación y saneamiento pagando ordenada y sistemáticamente sus deudas. Fue propuesto como régimen excepcional y transitorio, que debía regir por un plazo de un año (2004), pero desde entonces sucesivas leyes han ampliado su vigencia hasta el 31 de diciembre 2010 (Ley 29299). Ocho años han transcurrido desde su incorporación y a pesar de no haber cumplido su cometido, el Pleno del Congreso pretende ampliar un año más la protección patrimonial. Hay quienes han sostenido que suspendiendo los embargos de los bienes de las azucareras, se protege los intereses de los trabajadores. Sin embargo, un grupo importante de acreedores de las tres empresas azucareras está integrado por los propios trabajadores a quienes no se les canceló su remuneración o sus beneficios sociales, los cuales continúan siendo aplazados. En un escenario de múltiples embargos, la Constitución Política señala que el pago de la remuneración y de los beneficios sociales del trabajador tiene prioridad sobre cualquiera otra obligación del empleador (Art. 24).

Mientras tanto, libres de cualquier amenaza de embargo, el 2009 los ingresos de Pomalca ascendieron a S/.107 millones, Tumán a S/.113 millones y Cayaltí a S/.22 millones. Para el 2010 esperan mejores resultados, el precio internacional del azúcar alcanzó los US$788 dólares la tonelada, cuando en los últimos años no superaba los US$300. Los administradores judiciales de las tres empresas azucareras deben estar disfrutando de la bonanza económica libres de sobresaltos, mientras tanto no se resuelve la situación que obligó a establecer la protección patrimonial.

La deuda tributaria de estas empresas azucareras asciende a S/.357 millones, según fuentes del Ejecutivo; Pomalca debe S/.103 millones, Tumán S/.235 millones, Cayaltí adeuda S/.18 millones. La Superintendencia de Banca y Seguros SBS, señala que Tumán debe 40 millones y Pomalca 34 millones de soles a las AFP; así mismo, el saldo, al 31 de diciembre 2010, a EsSalud es: Tumán (S/.53,525,325) y Pomalca (S/.13,367,727) y Cayaltí (S/.5,802,822).

Administración Oviedo: Inversiones poco claras

El grupo Oviedo cuenta con 13% de las acciones tanto en Pomalca como en Tumán. Inicia la gestión como administrador judicial en Pomalca en 2005, pagando 10 céntimos por cada acción debido a la crisis de la empresa; en Tumán los trabajadores aún tienen el 56% de las acciones.

Los Oviedo siendo propietarios de varias empresas comercializadoras de azúcar: Shema SA, Mega Supermayoristas SAC y D’Libano inversionistas SAC; tienen una posición privilegiada para la distribución del producto, lucrando con la intermediación.

Los ingresos que ahora son de S/.18 millones mensuales en Tumán no repercuten en la masa laboral, pues sólo se destina para la planilla S/.3.5 millones; hay trabajadores que sostienen que este despegue ya estaba planificado con anterioridad a la presente administración, pero que el Grupo Oviedo hace malos manejos invirtiendo el activo de las azucareras en el Club Deportivo Juan Aurich, contratando jugadores con fabulosos sueldos. En esta línea, el congresista Andrés García Belaúnde ha manifestado que Oviedo “es un grupo mafioso, tiene más de 50 procesos penales por estafa, uno de ellos por tráfico ilícito de estupefacientes y lavado de dinero”, según sus palabras.

La perennización de grupos con escasa participación en el capital social y mínima inversión es uno de los argumentos de la observación a la autógrafa de ley; además de que la medida contribuiría a que Oviedo siga haciéndose pasar como “perro muerto” para no pagar sus obligaciones con los trabajadores, jubilados, EsSalud, ONP, Sunat, etc.

Entonces, el pasivo de los Oviedo, se multiplicó por 11 en los siete años de vigencia de la Ley de Protección Patrimonial hasta llegar a S/.726 millones; es decir, el clan Oviedo habría abusado de la protección contra embargos para aumentar descomunalmente la deuda en S/.663 millones, casi S/.100 millones por año, dejando así a las empresas prácticamente quebradas.

La ambición de Gloria. Si alguien pierde otro gana


Además de las tres azucareras lambayecanas, hay otra empresa del mismo rubro beneficiada con esta ley: la Empresa Agroindustrial Casa Grande (Ascope, La Libertad) -donde los hermanos Rodríguez Banda, propietarios del Grupo Gloria, son titulares del 75% de las acciones- que consiguió acogerse a los beneficios de la protección patrimonial falsificando acciones del Estado. Gloria también es accionista mayoritaria de las agroindustriales liberteñas Cartavio, Chiquitoy, Sintuco; y San Jacinto (Ancash); habiendo comprado desde el 2006 un total de 60,000 hectáreas en las citadas empresas, convirtiéndola en propietaria de la mayor extensión de tierras agrícolas en el Perú y en renovadores del latifundio.

En noviembre del 2010 uno de los trabajadores de Pomalca denunció que dentro del equipo de la consultora Deloitte & Touche, encargada de valorizar las acciones estatales en la azucarera lambayecana, laboraba Juan Calisaya Medina, asesor de la alta gerencia del Grupo Gloria, propietaria de la empresa Coazúcar.

Gloria es responsable de más del 50% de la producción nacional de azúcar y ha manifestado su interés en adquirir las acciones del Estado en las empresas agroindustriales de Lambayeque. Si se concreta la adquisición, concentraría el 90% de la producción azucarera del país, consolidando el monopolio en la producción y distribución.

Trabajadores enfrentan al Ejecutivo y al Congreso. ¡La lucha continúa!



Desde diciembre del año pasado los trabajadores azucareros han manifestado con diferentes medidas de protesta el pedido de la promulgación de la ley de protección patrimonial, registrándose enfrentamientos con la Policía por bloquear diversos accesos a Chiclayo incluida la carretera Panamericana y dos puentes. Los ingenios azucareros de Pomalca y Tumán, que en conjunto producen el 20% de azúcar a nivel nacional, iniciaron la paralización de sus actividades el pasado 10 de enero.

También protestan por el remate de las acciones del Estado en la empresa Agroindustrial Cayaltí S.A.A. que es administrada por la para estatal Corporación Financiera para el Desarrollo (COFIDE), responsabilizándola de incrementar la deuda de 54 millones a 160 millones de soles por presuntos malos manejos de esta corporación. Asimismo, el Comité Central de Defensa Patrimonial ha conformado piquetes quienes custodiarán las 24 horas del día los ingenios para impedir los embargos de acreedores privados, varias de cuyas acreencias son cuestionadas por los trabajadores debido a su origen sospechoso. Sin embargo hace poco Cayaltí puso en conocimiento de sus acreedores que iniciará el cumplimiento de los pagos establecidos de acuerdo al cronograma en forma mensual a partir del lunes 31 de enero del presente.

El secretario general de la Federación de Trabajadores Azucareros del Perú (FTAP), Demetrio Ruiz, informó que de no promulgarse hasta el 31 de enero la Ley de Protección Patrimonial, se paralizaría el sector azucarero a nivel nacional, lo que también ocasionaría que los especuladores comercialicen este producto de primera necesidad a precios muy por encima de su valor real. Ruiz, acompañado de los distintos dirigentes y trabajadores azucareros del norte marchó hasta el Congreso de la República para exponer la problemática que atraviesan y que viene afectando el normal funcionamiento de las empresas azucareras. Asimismo, el Gerente de Pomalca, Antonio Becerril, denunció que el Gobierno acaba de extender por cinco años más la exoneración del pago del Impuesto General a las Ventas IGV a las empresas aéreas nacionales para apoyar su desarrollo, “entonces por qué cierra las puertas a la industria azucarera, de la que dependen cincuenta mil familias”, dijo.

De los nueve trabajadores azucareros que desde el 8 de enero acatan una huelga de hambre en la iglesia del distrito de Pomalca, cinco de ellos fueron trasladados a una clínica privada, por su delicado estado de salud, por falla renal. Los trabajadores que levantaron la huelga de hambre serían relevados por otros azucareros que están dispuestos a tomar esta medida de lucha. Además, treinta azucareros continúan huelga de hambre en la Plaza Dos de Mayo, en el centro de Lima. En la capital, manifestantes provenientes de Chiclayo marcharon hasta el Congreso, durante la marcha los trabajadores quemaron afiches y un ataúd con la imagen del ministro de Economía, Ismael Benavides; así como carteles con “SUNAT, organismo carroñero” que ha embargado la maquinaria pesada de las azucareras, así como –junto con la Oficina de Normalización Previsional (ONP)- ha embargado las cuentas bancarias de las industrias.

Para ayudar a la población y demostrar que el precio del azúcar sube pero no por culpa de ellos, los trabajadores azucareros vendieron azúcar en la Plaza Dos de Mayo y en la Plaza Manco Cápac en La Victoria a dos soles el kilo, cuando en el mercado se comercializa a un promedio de S/.3.50 el kilo. Varios miles de personas hicieron cola –como en el primer gobierno de García-, por lo que fue necesario la presencia de la Policía para resguardar el orden y evitar que pueda darse un saqueo.

Si bien la adquisición de acciones por parte de los trabajadores tiene preferencia (Ley 29388), éstos podrían ser víctimas de especuladores, quienes podrían ofrecerles precios ínfimos por sus acciones. El vencimiento de la protección generaría incertidumbre entre los trabajadores e inversionistas que deseen adquirir las acciones del Estado, pues luego de adquirirlas podrían ser embargados por los acreedores. Un día después de aprobada la prórroga en el Congreso, el 3 de diciembre 2010, la Bolsa de Valores de Lima dio cuenta del desplome de las acciones de Pomalca en 9,46%, mientras que las acciones de Tumán perdieron 7,89%. Para los trabajadores ese desplome, ha conllevado una pérdida de S/.2,9 millones en valor de sus acciones en Pomalca, y en Tumán la caída ha sido de S/.6,8 millones.

En la tercera semana de enero, al menos unas 500 personas fueron desalojadas de predios de la propiedad de la empresa Tumán, ubicados en el sector Pampa el Toro. Sin la presencia de un representante del Ministerio Público, ni del Juzgado de Paz del distrito de Tumán, la Policía empleó la fuerza para sacarlos de la zona. Los afectados dijeron que habían recibido la promesa de los directivos de la empresa de que les darían las tierras si los apoyaban en sus protestas por la Ley tanto en Chiclayo como en Lima. Muchos de ellos recién habían llegado de Lima y se encontraron que las chozas que habían levantado ya no existían.

Flor América
(Desde Lambayeque, especial para el periódico Avancemos)

jueves, 3 de febrero de 2011

(Internacional) ¡Mubarak se va, nosotros nos quedamos!

Publicamos y difundimos este análisis por ser de entera lucidez y referirse al reciente tema en el consulvo pueblo egipcio.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Reflexiones en torno a las protestas de Egipto y el mundo árabe
 José Antonio Gutiérrez D.



Este artículo fue escrito ayer mientras aún estaba en curso la marcha del millón, que sobrepasó con mucho las expectativas de todos. Desde entonces, el ejército ha mostrado su rostro al decir a los manifestantes que sus demandas ya habían sido escuchadas y que es hora de volver a la normalidad -¡como si el pueblo egipcio hubiera puesto 300 muertos solamente para que se le escuche! La coyuntura es crítica, el pueblo no quiere bajar la protesta y el ejército, o al menos su institucionalidad, ha dejado en claro que no permitirá que las protestas se prolonguen. Para ellos Mubarak y Obama han hablado: la transición se dará en Septiembre y ya está trazado el plan a seguir. Obviamente se busca la desmovilización para que esta transición sea lo más ascéptica posible y no incluya ninguna clase de presión popular. Queda por verse como reaccionarán los soldados rasos ante la predecible desobediencia civil y la continuación de las protestas. José Antonio Gutiérrez D. (02/02/11)

El cartel dice: Los egipcios ya probaron el gusto de la libertad. No hay vuelta atrás

--------------------------------------------------------------------------------

¡Mubarak se va, nosotros nos quedamos!
Reflexiones en torno a las protestas de Egipto y el mundo árabe


Sin lugar a dudas, las espléndidas protestas y movilizaciones de masas que hoy agitan al mundo árabe, representa uno de los hechos más significativos desde el colapso de los llamados “socialismos reales” en 1989-1990. Podríamos decir que inauguran una nueva era para los pueblos de todo el mundo, no solamente por su radicalidad, sino que por la importancia estratégica del Medio Oriente en el escenario internacional. El alcance que estas movilizaciones pueden tener es insospechado.

Lo que se inició en Túnez como una protesta ante el costo de la vida, el desempleo y el precio de los alimentos, rápidamente escaló hasta convertirse en una demostración formidable de poder popular y de desafío en contra de dictaduras vetustas, bendecidas generosamente por los dólares del imperialismo francés y norteamericano. De ahí la protesta se extendió a Argelia, Jordania, Yemen y Egipto[1].

Este fantasma revolucionario que está asolando al mundo árabe ha hecho temblar a todas las dictaduras de la región, al punto que un connotado autócrata como el Rey Abdullah de Jordania, tras los primeros síntomas del descontento en ese país, cambió a su primer ministro como una manera para liberar un poco de presión antes de que las cosas estallen en su reino. Nadie está a salvo, ni siquiera el tambaleante regímen colaboracionista de Abu Mazen (M. Abbas), cuya “autoridad palestina” ha sido recientemente desemascarada en sus viles negociaciones a espaldas del pueblo palestino, gracias a wikileaks, como dispuesta a cederlo todo a cambio de nada. Este incierto escenario envía escalofríos a Washington, Tel Aviv, Bruselas, París, quienes durante décadas han confiado en que la mano dura mantendría a esa chusma árabe a raya.

Aunque uno pueda decir que estas movilizaciones han sido “inesperadas”, al menos en su extensión y profundidad, son parte de un profundo malestar que se viene acumulando desde hace décadas y que estaba esperando el momento propicio para reventar. Al menos en Egipto, estas protestas vienen a ser el corolario de un lustro de luchas locales y parciales, desde huelgas bastante militantes, hasta los dos pequeños levantamientos de Mahalla y Borollos en el 2008. Lo mismo es cierto en otros países de África del Norte donde el sindicalismo ha visto crecer su nivel de combatividad en los últimos años y donde la base militante ha ganado considerablemente en autonomía, a pesar de las dirigencias mansas. Si a esto sumamos el creciente malestar generado por la “Guerra contra el Terrorismo” y las agresiones imperialistas en Medio Oriente, así como la corrupción, la creciente pobreza y el desempleo, podemos ver que todas las condiciones para las protestas estaban dadas de hacía un tiempo, y solamente hacía falta la chispa que hiciera reventar este polvorín.

¡Mubarak se va, nosotros nos quedamos! ¿Hacia un “Argentinazo” egipcio?

Egipto ha sido conmovido por manifestaciones de la mayor envergadura, que van creciendo día a día. Hoy, 1º de Febrero, han sido mucho más de un millón de personas que se han movilizado para derrocar a Mubarak. Es de esperar que en los próximos días estos números sigan creciendo y que las manifestaciones callejeras se vean acompañadas de una gran huelga general. Estas movilizaciones no dejan de recordarnos a las que hace una década sacudieron al Consenso de Washington en América Latina, reconfigurando el panorama político regional, tumbando a más de un gobierno, y abriendo las puertas para experiencias bastante radicales de poder popular construido desde abajo en la lucha. Las consignas esgrimidas por los manifestantes parecen un eco del “¡Que se vayan todos!” que gritó el pueblo argentino al unísono en Diciembre del 2001.

Al igual que aquellas, estas protestas han sido impulsadas por el pueblo raso, sin organizaciones que lideren la creciente protesta, la cual resuena en casi toda la población, más allá de divisiones de credo, género, etáreas o de tradiciones políticas; incluso la clase media, y sectores de la élite, se han sumado a una protesta fundamentalmente alimentada por los sectores más empobrecidos de Egipto, trabajadores, desempleados, estudiantes.

El bloqueo de internet y de la telefonía móvil no ha impedido que la protesta vaya creciendo y que las noticias circulen por otros canales de comunicación, incluído el correo de boca en boca. La represión policial de los primeros días no logró contener a los manifestantes, pese a que se calcula que ya han muerto más de 300 personas. Es más, cuando algunos policías comenzaron a pasarse al lado de los manifestantes, Mubarak decidió sacar al ejército a la calle –pero las imágenes de confraternización con el pueblo en lucha no tardaron en darse. Aún ante la gran movilización convocada hoy, el ejército aseguró que no reprimiría a la población y que sus demandas eran legítimas: de acuerdo con ciertos oficiales norteamericanos, algunos oficiales adictos al régimen estarían jugando a desgastar la protesta mediante la inacción, pero esto es mera especulación. Lo real, de momento, es que el ejército no está reprimiendo y está entregando las calles a las movilizaciones. ¿Por cuánto tiempo? Eso es algo que no sabemos y sería un error que el pueblo egipcio se fiara demasiado en la naturaleza “nacionalista” de su ejército, pues a fin de cuentas, es un ejército alimentado desde Washington y como toda estructura de la clase dominante, su rol último es defender el status quo y no cambiarlo.

Lo cual no deja por ahora otra alternativa al alicaído Mubarak que probar ciertas reformas para enfríar la situación. Después de casi una semana de crecientes protestas cambiaba su gabinete y anunciaba su disposición a dialogar con la oposición, con miras a compartir ciertas cuotas de poder. De nada sirvieron estas concesiones de último minuto ante la voluntad de lucha de un pueblo furioso y agotado de aguantar su tiranía de tres décadas: el pueblo respondió incrementando la protesta hasta que se vaya, y le han dado como plazo, a más tardar, el viernes.

Era ya demasiado tarde para dar un giro en el timón: se había pasado el punto de no retorno. Ahora la discusión solamente puede ser en torno a la salida de Mubarak: hace unos minutos, él anunciaba en cadena nacional que no se presentaría a otro mandato y que trabajaría de aquí hasta Septiembre para lograr una transición pacífica. Queda por ver cuál será la reacción popular ante este anuncio, pero el pueblo egipcio sabe que no puede perder el empuje, y que si no es ahora, no es nunca. Podemos afirmar con certeza que este nuevo intento de desinflar al movimiento caerá en oídos sordos y será ahogado por la verdadera consigna del momento: ¡Mubarak fuera, ya! ¡No en Septiembre, ahora! Espontáneamente, las masas congregadas en torno a los televisores coreaban “Dios, Dios, que sea esta noche su última noche”.

La dimensión yanqui-sionista de la crisis: buscando el “cambio” cosmético

No es casualidad que entre las consignas que se gritan en la plaza Tahrir en El Cairo, epicentro de esta protesta, las menciones a Mubarak como un “cobarde” títere yanqui e israelí, sean dominantes, o que Mubarak sea representado en muñecos con dólares en los bolsillos y con estrellas de David en su traje y su corbata. Egipto es uno de los dos países en la región, junto a Jordania, que ha hecho un tratado de paz con Israel y es el segundo recipiente de cooperación militar por parte de los EEUU, echándose al bolsillo ni más ni menos que U$ 1.300.000.000 anualmente, solamente por este concepto.

Claramente los EEUU están preocupados por la situación actual. Sus declaraciones hipócritas de la semana pasada, diciendo que esperaban que Mubarak realizara reformas democráticas profundas no engañaron a nadie. No solamente estas demandas norteamericanas de reforma al régimen egipcio llegaron tres décadas tarde, sino que además su cinismo se evidencia por la sistemática ayuda militar que han dado a la dictadura de Mubarak, el cual jamás se habría mantenido en el poder por tanto tiempo sin el respaldo yanqui, y porque hasta hace poco, Washington no desperdiciaba oportunidad para lisonjear a su “fiel aliado” Mubarak, como Obama mismo lo demostró en su visita del 2009 a Egipto, o como cuando recibió a Mubarak en Septiembre pasado en Washington.

Por su parte, el primer ministro israelí, “Bibi” Netanyahu, ya ha expresado su preocupación por los sucesos de Egipto, país que ha sido clave en el bloqueo medieval de Gaza y el cual es su más firme aliado político y militar en la región. Israel no deja de ver con preocupación que un regímen egipcio que no sea considerado “amigo” tendría a su disposición un moderno ejército desarrollado gracias a la ayuda militar norteamericana durante varias décadas. De igual manera, la inestabilidad política regional está teniendo un fuerte impacto en la juventud de Gaza y Cisjordania, donde muchos jóvenes palestinos ven que el tiempo ha llegado para una nueva intifada. Según todos los cálculos, sea cual sea el régimen que se imponga en Egipto, habrá un serio revés para la política de bloqueo criminal en contra de Gaza, con todas las repercusiones que eso tiene para Israel y para la lucha del pueblo palestino.

Los EEUU han enviado a Frank Wisner, ex embajador y amigo personal de Mubarak, a comunicarle que ya pasó su cuarto de hora y que tras sopesar el costo político de mantener a su aliado, han terminado por convencerse de que su estrategia regional puede ser mejor servida por una limitada “apertura democrática”. El imperialismo, a fin de cuentas, no tiene amigos sino intereses. La necesidad de impulsar esta “apertura democrática” de manera controlada desde Washington ha sido enfatizada por diversos estadistas occidentales que han llamado a una transición “ordenada”, eufemismo utilizado para decir queremos que las cosas cambien cosméticamente, para que nada cambie en realidad. Los esfuerzos diplomáticos en este sentido parecen estar ya avanzados, y EEUU ha entrado en una fase de contactos frenéticos con sectores del ejército y de la oposición: la embajadora norteamericana en Egipto, Margaret Scobey, ya ha comenzado a comunicarse con el líder reformista Mohamed ElBaradei, el principal candidato para suceder en el poder al tirano Mubarak. Esperan, tal vez, generar así las condiciones para un cambio de régimen que garantice los intereses geopolíticos del imperialismo y del regímen sionista.

Lo que prefieren ignorar en estos malabares diplomáticos, es que millones de egipcios ya están en las calles y son ellos, en estos momentos, los cuales tienen la iniciativa en sus manos, y quienes pondrán los límites al proceso político que siga a la inminente caída de Mubarak. Obviamente, el pueblo egipcio está conciente de que su mensaje debe ser escuchado en Washington, pues allá es donde reside el amo, del cual Mubarak es solamente el perro: por ello la cantidad de carteles en inglés que se han visto en estas protestas.

Hacia un internacionalismo con renovados bríos

Esta protesta telúrica tiene amplias repercusiones en todo el mundo y deben llevarnos a re pensar los alcances de un nuevo internacionalismo en la era del capitalismo globalizado. Lo primero, y lo más evidente, es que estas protestas ocurren en dictaduras dóciles a los EEUU y que han colaborado de manera entusiasta con la “Guerra contra el Terrorismo”, lo cual ha significado una hábil excusa para suprimir a su propia disidencia doméstica. Por ello, significan un duro golpe a la estrategia de EEUU para el Medio Oriente, la cual está colapsando y cayéndose a pedazos. El golpe político que significaría la caída del principal aliado árabe de EEUU, Mubarak, se sumaría al golpe que ya han recibido en el Líbano con la caída de Hariri y el ascenso al poder de un primer ministro aliado de Hizbullah, amen de los golpes militares que han recibido incesantemente en Irak y Afganistán.

Intentarán, quizás, adaptarse a este escenario en transición, cambiando a Egipto como su pilar fundamental en el mundo árabe por Arabia Saudita, país con el cual EEUU está cerrando, en estos momentos, su mayor acuerdo comercial militar de todos los tiempos, con una venta de U$60.000.000 en aviones militares, más conversaciones que se vienen sosteniendo en lo relativo a sistemas de defensa anti-misiles y de renovación de su fuerza naval[2].

Pero más allá de las obvias implicancias que esta auténtica revolución tiene a la luz de la Estrategia geopolítica norteamericana para el Medio Oriente, el alcance internacional de estas protestas no puede ser minimizado si se considera que están enmarcadas en un cuadro de crisis global del capitalismo. No se trata acá de un mero excepcionalismo árabe como nos quisiera hacer creer la CNN. Estamos ante protestas cuyos orígenes se encuentran en un problema tan universal como es el precio de los alimentos, que fue el catalizador de magnas movilizaciones y protestas en el 2008 en lugares tan diferentes y distantes como Filipinas y Haití. Obviamente, en cada país las protestas asumieron un rostro y un carácter diferente, según las condiciones locales, pero los factores comunes que están operando son los cuales deberíamos develar para tener esa visión de conjunto del bosque que puede verse obscurecida por el particularismo de cada árbol individual.

El significado real de lo que ha estado pasando en el Norte de África puede apreciarse mejor si se toma un poco de perspectiva histórica, y entendemos este proceso, en última instancia, como parte de un proceso de luchas inconcluso, abierto en Argelia en 1956 en contra del colonialismo. Hoy se lucha en contra del neocolonialismo y del sistema político-económico que este engendra. Los pueblos tunecino, egipcio, argelino, etc. han demostrado con su lucha lo erróneo de esa caricatura paternalista y colonial, que permea a la izquierda occidental, de una población incapacitada de luchar por su “atraso político” (el cual estaría supuestamente arraigado en su cultura y religión). Han reafirmado su capacidad política y han demostrado que la lucha popular no es patrimonio de nadie más que de todos los pueblos del mundo, y que la lucha revolucionaria en Egipto tendrá características únicas y tendrá, necesariamente, que responder a su idiosincrasia. Aún cuando debamos aprender los unos de los otros, no debemos esperar que nuestras visiones se ajusten mecánicamente a la visión que surge en estos momentos de las luchas en Suez, Alejandría o El Cairo.

Las repercusiones de esta lucha deben ser necesariamente globales. El pueblo árabe está dando un ejemplo a seguir, no solamente para los otros países de la región, que es el mensaje que intentan entregar los medios de prensa con la clara intención de contener los alcances de esta protesta. Su ejemplo envía esperanzas a todos los pueblos del mundo y es un ejemplo a seguir en los cuatro puntos cardinales del globo, más allá de los particularismos que existen y de los discursos sobre los supuestos “choques de civilizaciones”.

Alcances y límites de la protesta espontánea

Como ya hemos afirmado, un elemento notable de esta nueva “Intifada”, es su carácter espontáneo. Sin lugar a dudas que la experiencia pasada de luchas fue cimentando el camino para estas nuevas protestas; sin lugar a dudas, la experiencia de solidaridad con la lucha del pueblo palestino y contra las aventuras imperiales en países como Irak y Afganistán cimentaron, ideológicamente, el rechazo de estos regímenes neocoloniales cómplices del imperialismo. Pero es también innegable que la protesta se desarrolló sin seguir un plan trazado de antemano y que las masas que se han tomado las calles en varios países árabes no responden a un centro ni a líderes carismáticos. Es la rabia, la frustración, el hambre lo que mantiene al pueblo en las calles, y es un sentido adquirido de su poder colectivo lo que las cohesiona en torno a la demanda de cambio de régimen.

Y este uno de los factores más importantes: que el pueblo en Egipto, en Túnez, en Argelia y en otros lugares, ha tomado conciencia de su poder. Y por primera vez en mucho tiempo han ejercido ese poder para convertirse en sujetos de su propia historia: ese es un cambio en sí revolucionario, y nada, después de estas protestas seguirá siendo igual, porque el pueblo se ha constituido en un actor político autónomo en derecho propio. Como dice un cartel que se vio durante las protestas egipicias, “Los egipcios ya probaron el gusto de la libertad. No hay vuelta atrás”.

Pero una cosa es ganarse la calle, y otra es tomar las riendas de los medios de producción, de las minas, de las fábricas, de las empresas, de las oficinas, de los talleres, de los supermercados. Ahí es donde se disputa la batalla definitiva la cual no es sino una batalla en contra del capitalismo, pues en última instancia este régimen, u otros que lo puedan reemplazar, tienen sus raíces clavadas en este modelo social y económico basado en la miseria y la desigualdad.

Quizás uno de los elementos más esperanzadores es que el pueblo, tanto en Túnez como en Egipto, ha formado comités populares de manera espontánea, las cuales se han convertido de facto en un doble poder, que se ha alzado frente y en contra la institucionalidad autoritaria. Gracias a la espontaneidad de la protesta, la creatividad popular se ha expresado sin cortapisas de ninguna clase y el “soberano” ha podido demostrar en plenitud su capacidad política. Pero también la espontaneidad, si bien ha permitido que esta nueva institucionalidad libertaria se desarrolle incipientemente, genera una limitación objetiva y es que, en ausencia de proyectos históricos que se traduzcan en programas revolucionarios, que puedan ser alternativas estratégicas al actual sistema político-social, la iniciativa espontánea de las masas apenas se desarrolla para cubrir el vacío de poder objetivo, pero no para proyectarse estratégicamente. Así, el doble poder se entiende como una táctica de lucha, pero no como el germen de la sociedad por construir. Cuando se da ese salto, se está ante un movimiento concientemente revolucionario.

Reflexiones parecidas ya hemos hecho anteriormente sobre la experiencia argentina[3] y boliviana a comienzos del siglo XXI, donde la iniciativa popular formó redes sociales horizontales, libertarias, un poder popular efectivamente emanado desde abajo, al margen del control estatal y en clara contradicción con éste, para que luego esta creatividad se canalizara en función de la conquista del viejo aparato estatal. Como expresábamos en un artículo del 2005 sobre Bolivia:

“un número de movilizaciones en los últimos años han tenido una radicalidad insospechada, han cuestionada en la práctica las bases mismas del sistema y han delineado mecanismos libertarios y populares de organización y lucha. Pero a la hora del momento de quiebre, la visión reformista (el Estado puede ser reformado, se requiere asamblea constituyente, se requiere nacionalización, como si todo esto fueran soluciones en sí mismas, o inclusive, pasos inevitables hacia tales soluciones) ha ganado terreno y se ha impuesto (…) Nuevamente, el pueblo boliviano parece no haber alcanzado una conciencia orgánica de que las soluciones a sus profundos problemas reposan solamente en ellos mismos, al margen de una institucionalidad diseñada para excluir a las mayorías y funcional a los intereses de las elites republicanas. Esta conciencia es lo único que puede dotar de proyección estratégica, y por tanto revolucionaria, a [sus] iniciativas [de organización durante la lucha].”[4]

El desafío no es menor: como hemos comprobado de manera igualmente dramática en Argentina, ante la ausencia de un programa revolucionario que de una salida definitiva a la crisis a favor del pueblo, el sistema, con todos sus políticos y empresarios detrás, se logra recomponer a mediano plazo, con sus instituciones fortalecidas tras la crisis. Con esto no queremos dar una receta, de la cual carecemos, sino que estamos, sencillamente, apuntando a los riesgos de la ausencia de un proyecto madurado por el pueblo en lucha, que lleva, forzosamente, a la restauración del viejo régimen que se pretende derrocar.

En el caso egipcio, al menos, el rol del ejército es visto a los ojos del pueblo como el de un árbitro, el cual puede dar una salida afín a los intereses populares a la actual crisis. Es necesario recalcar que ni en Egipto ni en ningún otro lugar del mundo la institucionalidad castrense juega un rol neutral o afín a un proyecto emancipador. Abandonar la solución política en las manos del ejército es un paso suicida. También ante el caso boliviano habíamos dicho entonces:

“Una crisis institucional y del sistema, que perpetúe la incapacidad burguesa para mantener una sociedad funcional, pero que devele la falta de madurez del proletariado para sacudir el yugo de su opresión de clase, trae consigo el riesgo del orden burgués vía manu militari. Históricamente, la ausencia de una clase organizada y fuerte, a la vez que conciente de su rol histórico, con proyectos que le representen íntegra y orgánicamente –da paso a los caudillos militares, sea de izquierda o de derecha (…) La falta de visión estratégica y revolucionaria hoy en una clase trabajadora y en masas populares que se sublevan y reclaman su derecho a la vida libre y digna, puede hacer aparecer el riesgo del caudillaje militar en un momento en que el poder de una clase se desvanece y el de otra comienza recién a delinearse. No hay que dejar de ver con un poco de preocupación que ciertos sectores de la izquierda boliviana no vean con malos ojos una salida cívico-militar a la crisis, o las declaraciones del almirante Aranda, que muestran una cierta predisposición a esta salida. Esto da más urgencia a la necesidad de un proyecto nacido en el seno de la clase trabajadora y que cuente sólo con sus propios medios.”[5]

La única lección que podemos compartir con nuestros compañeros en Egipto, es que no deben esperar soluciones desde los de arriba ni en los estrechos marcos de la institucionalidad vigente. Las únicas respuestas vendrán del mismo pueblo, que en su lucha ha ido creando su propia institucionalidad, la cual ha de ser modelo para su propio futuro. En esta lucha, es necesario que busquen un espacio para que los diversos actores sociales, políticos y religiosos que participan de esta protesta logren encontrar una base común, una plataforma básica, en torno a la cual reunir las demandas más sentidas del pueblo.

Y para encontrar ese pacto de lucha básico, enfrentan una carrera contra el tiempo, pues aunque las revoluciones se desarrollen en períodos relativamente proongados de tiempo, en los cuales el pueblo gana en experiencia de lucha y en el cual se acumulan tensiones, el período de crisis revolucionaria abierta, en la cual la realidad social se vuelva plástica, y en la cual la creatividad popular puede dar forma a una visión alternativa de sociedad, es relativamente corto. Desperdiciado ese momento, la iniciativa vuelve a los que monopolizan el poder; y en ese breve período de tiempo debemos aprender a hacer lo más posible para inclinar la balanza a favor del pueblo: “La historia es inmisericorde con el movimiento revolucionario, nunca ha esperado a que se constituya la vanguardia necesaria, la dirección correcta, a que la clase actúe como un solo bloque; no hay ningún asunto en soñar cómo podría haber sido el movimiento. Las revoluciones, las insurrecciones son lo que son y debemos aprender a canalizarlas en un sentido afín a los intereses populares.”[6]

La crisis está abierta; su resolución está ahora en manos del mismo pueblo egipcio, y dependiendo de lo que ocurra en los próximos días dependerá el curso que siga el efecto dominó en los países árabes. Los EEUU y los tiranos de la región, son concientes de la necesidad de parar esta escalada en algún punto. Podemos esperar que para ello apliquen todas las medidas diplomáticas y políticas necesarias, y que, si éstas no producen los resultados deseados, eventualmente no tardarán en recurrir a la fuerza bruta. Pero el pueblo egipcio tampoco parece dispuesto a ceder a ninguna clase de presiones. Los próximos días serán claves para el futuro de la región.

Lo que está claro, es que el pueblo norafricano y árabe se ha convertido en un actor político que ya no podrá seguir siendo ignorado. Pase lo que pase, ya han hecho historia.


José Antonio Gutiérrez D.
1º de Febrero, 2011

Pd. Al terminar estas notas, no puedo dejar de ocultar mi enorme alegría ante estos acontecimientos. Vivimos tiempos de aguda crisis y sentimos que las luchas en nuestro rincón del mundo no van necesariamente tan lejos como quisiéramos. Es por ello que esta nueva intifada nos devuelve el alma al cuerpo, nos llena de esperanzas ante el porvenir, en medio de las dificultades que vivimos, y nos recuerdan que las revoluciones comienzan donde menos se las espera. Lo único que podemos hacer mientras tanto, es prepararles el terreno donde sea que estemos.
--------------------------------------------------------------------------------

[1] Sobre la rebelión de Túnez, puede revisarse el siguiente artículo http://www.anarkismo.net/article/18462 y la siguiente declaración http://www.anarkismo.net/article/18662 .
[2] http://www.lavanguardia.es/internacional/noticias/20101....html
[3] Sobre Argentina, revisar el artículo “Workers without Bosses” publicado en la revista Red & Black Revolution No. 8, 2004.
[4] http://www.anarkismo.net/article/1674
[5] Ibid.

martes, 1 de febrero de 2011

(Internacional) Túnez: la revolución no ha terminado


Suscribimos esta Declaración redactada y firmada por organizaciones comunistas libertarias hermanas, sobre los últimos sucesos protagonizados por el pueblo de Túnez.
--------------------------------------------------------------------------------

Declaración comunista libertaria internacional

Túnez: la revolución no ha terminado


Tras un mes de insurrección popular, el tirano ha caído. Ben Alí y su camarilla han tomado el camino del exilio. Es un gran triunfo para el pueblo tunecino que no puede sino ser saludado por todo amante de la libertad. Es también un ejemplo y una gran esperanza para todos los pueblos de la región que viven bajo Estados policiales.

Pero la revolución no ha terminado. El Partido Constitucional Democrático (RCD) todavía conserva 161 de los 214 asientos del Parlamento y tanto el presidente interino Fouad Mebazaa como el primer ministro Mohamed Ghannouchi son pilares de la dictadura. Más que un cambio real, los primeros pasos tomados durante la emergencia muestran sobre todo el deseo del bloque en el poder de apaciguar las calles. Habrá elecciones en 60 días, pero se celebrarán de acuerdo a las reglas de la actual constitución, pergeñada por el RCD. Han empezado las consultas para el establecimiento de un gobierno de unidad nacional, y el RCD está eligiendo cuáles son los partidos que participarán. El objetivo de la operación es claro: anular la victoria popular canalizando la revuelta hacia el terreno parlamentario. Hay un serio riesgo de que el partido gobernante coopte a la oposición servil e introduzca una democracia de pega una vez que la rebelión se aplaque. No se puede excluir la posibilidad del ascenso de un nuevo dictador que, como Ben Ali, cuente con el respaldo del Elíseo y de la Casa Blanca.

Los tunecinos de a pie son conscientes de los peligros que se ciernen ante la libertad que acaban de arrancar pagando el precio de docenas de muertos. En todo el país, se están organizando en comités de autodefensa para luchar contra las milicias del clan Ben Ali- Trabelsi que continúan asolando el país. No les engañan las maniobras para mantener al RCD en el poder. Desafiando al estado de emergencia aún en vigor, los manifestantes estaban de nuevo en las calles el 16 de enero exigiendo un cambio real, gritando “no nos levantamos únicamente para que un gobierno de unidad integrara a la oposición de cartón-piedra”.

La revolución no ha terminado porque ninguno de los puntos clave se han resuelto: la pobreza, el desempleo masivo, la corrupción, el clientelismo, la desigualdad y se podría seguir… Además de la construcción de un sistema democrático, la cuestión social sigue siendo la preocupación central de los tunecinos. Los problemas que afronta el país sólo pueden resolverse mediante una activa política de redistribución de la riqueza, rompiendo con la dictadura de los mercados.

Nuestras organizaciones declaran su pleno apoyo a la lucha del pueblo tunecino por la libertad y la justicia social y nuestro apoyo a los militantes anticapitalistas de Túnez. Condenamos la actitud de los Estados occidentales y en general a sus clases políticas, tanto de derechas como socialdemócratas, que siempre han apoyado activamente el poder autoritario de Ben Ali.

21 de enero de 2011

Firmantes:

Alternative Libertaire (Francia)
Federazione dei Comunisti Anarchici (Italia)
Organisation Socialiste Libertaire (Suiza)
Union Communiste Libertaire (Québec, Canadá)
Libertäre Aktion Winterthur (Suiza)
Zabalaza Anarchist Communist Front (Sudáfrica)
Libertære Socialister (Dinamarca)
North-Eastern Federation of Anarchist Communists (Estados Unidos)
Workers Solidarity Movement (Irlanda)


Anarquistas

La Makhnovitchina