martes, 30 de abril de 2013

¡1º de Mayo: trabajadores a organizarse y vencer!

Año tras año, los trabajadores en este país (y en todas partes) afrontan una serie de problemas que atentan contra sus más elementales derechos (salariales, de seguridad, laborales, sindicales, etc.), mientras las actuales burocracias sindicales, que dicen representarles, solo juegan a la repartija con los grupos de poder económico dominante y borran o niegan del panorama laboral todas las conquistas y mejoras conseguidas en años pasados a base de lucha y movilización. Es por esto que, se va perdiendo todo sentido de protesta y reivindicación, enmarcados en un día tan simbólico como el Primero de Mayo, y se le reduce al simple hecho de “fiesta o día del trabajo”. Lo cierto es que, cientos de miles de hombres y mujeres dieron sus vidas no por un día de festividad, ni por celebraciones carentes de significado, sino por el pronto advenimiento de aquella nueva sociedad que nacerá de las cenizas de la actual. Es decir, de las ruinas del capitalismo y los Estados, tendría que florecer –por esfuerzo conjunto- la nueva sociedad donde sería posible aquello “de cada quien según sus capacidades y a cada quien según sus necesidades”.


En tanto, la historia nos dice que la conmemoración del Primero de Mayo como día simbólico del proletariado internacional, tiene sus inicios en las gestas heroicas de un grupo de obreros que en Chicago merecieron la cárcel, el suplicio y la muerte, por el solo hecho de gestar la organización y la lucha al interior de fábricas y talleres tras una intensa huelga general iniciada justamente un primero de mayo y que años más tarde en el Perú, el obrero anarquista Delfín Lévano, lo recordaría al decir que “cuando los obreros de Estados Unidos, el 1º de mayo de 1886, se lanzaron a la huelga nada menos que por ocho horas, no fueron a festejar días de paz y de fraternidad con sus explotadores, sino a luchar valientemente afirmando como clase desheredada el derecho a una mejor vida y enfrentando a los favorecidos por el oro y el poder, su pujante fuerza dispuesta a implantar la resolución aprobada por el congreso de la Federación de trabajadores en 1884”.

Es así que, el eco masivo y popular que significó las acciones de estos trabajadores, fueron afrentas que la burguesía no podía perdonar. Por ello, fueron condenados, luego de juicios farsantes, con la clara intención de aleccionar a los que se atrevieran a seguir tal ejemplo y sofocar de este modo, toda voz de justicia, verdad y libertad.

“Desde hace mucho, estoy convencido que los primeros en levantar su voz a favor de una idea, tendrán que morir por sus convicciones. Así pues, yo tengo la seguridad que la ejecución de vuestro veredicto será útil a la propaganda de nuestras ideas. No puedo más que aplaudir con toda mi alma esta sentencia”, fueron las palabras de George Engel, uno de los Mártires de Chicago (todos ellos obreros anarquistas), junto a las del otro Mártir, August Spies que dijera “Salud, ¡oh tiempo! en que nuestro silencio será más fuerte que nuestras voces, que hoy sofocan con la muerte”. Y no se equivocaron, pues este suceso calaría hondo en los grandes batallones proletarios de todo el mundo. El Perú no sería la excepción.

Actualmente los trabajadores del mundo nos enfrentamos a los estragos de la llamada “crisis económica del capitalismo” la que ha generado otras crisis a tomar en cuenta: Alimentaria, medio ambiental, energética, inseguridad, ética, moral, provocando a su vez mayor desempleo subempleo los cuales afectan gravemente la vida misma de millones de hombres y mujeres sumergidos en la desocupación, pobreza y exclusión social.

Esta etapa del capitalismo mundial ha generado millones de personas arrojadas a las calles sin nada para sobrevivir, quienes han respondido con importantes manifestaciones y huelgas como las realizadas hace algunos meses en España, Italia, Portugal y Grecia. Mientras que en nuestro país cada día queda más claro que el modelo neoliberal se profundiza cada vez más y se fortalece gracias a la complacencia del actual Gobierno nacionalista que se encuentra totalmente sumiso al poder económico empresarial y además de mostrarse como punta de lanza de gran burguesía nacional, de la derecha reaccionaria, del apro-fujimontesinismo y de la CONFIEP.

Todo esto queda demostrado al ver que en el Perú la agenda política la imponen justamente las transnacionales y las mafias de derecha, quienes han pasado del “miedo a Humala” al apoyo total al buen Presidente. Y es esta agenda que queda relegada o polarizada a tener como temas urgentes al indulto del ex dictador A. Fujimori, concesiones de áreas de extracción a transnacionales mineras, etc., pretendiendo de esta forma ocultar la justa lucha de los trabajadores y el movimiento popular en general que en todo el país sigue luchando por sus derechos más fundamentales y la defensa de los recursos naturales. A todos los sectores y compañeros en lucha se les tacha de violentos, terroristas, resentidos, provocadores, etc., acentuando así el duro clima de la criminalización de la justa protesta social en nuestro país para generar de manera subliminal un donde se nos quiera hacer creer que la contradicción del momento político es entre “democracia y terrorismo” y no entre “capital y trabajo”, permitiendo de esta manera agudizar más los mecanismos de represión y control social desde el Estado.

En tanto, la clase trabajadora peruana sigue siendo golpeada y desmovilizada gobierno tras gobierno, recordemos sino que desde hace casi 30 años, los trabajadores del sector textil y confecciones vienen exigiendo la derogación del DL 22342 (Régimen Laboral Exportación No Tradicional) –impuesto bajo la dictadura de Morales Bermúdez– y el respeto de sus derechos laborales reconocidos en la Constitución. Hace poco se han sumado a esta demanda seis trasnacionales claves del sector textil –47 Brand, LifeisGood, New Balance, Nike, PVH Corp y VF Corporatio– mediante una carta dirigida al presidente Humala, urgiéndolo a derogar dicho decreto, por considerar que alienta y permite violaciones a los derechos laborales .

En más de tres décadas de vigencia, el DL 22342 ha institucionalizado el abuso a cientos de miles de trabajadores, mientras que el MTPE y el Poder Judicial han corroborado en innumerables oportunidades la desnaturalización de los contratos celebrados al amparo de esta norma en perjuicio de ellos (Informe N° 23-2011-MTPE/2/14). Los contratos de exportación no tradicional bloquean el ejercicio de las libertades de asociación y negociación colectiva y condenan a los trabajadores a largas jornadas de trabajo, bajos salarios, malas condiciones de empleo y poca protección en materia de salud (solo 33% de los trabajadores afectados está afiliado a un seguro de salud), beneficios por maternidad y pensiones (solo 35% a un sistema de pensiones). Y todo ello porque están impedidos de contar con un empleo estable y seguro.

Por si fuera poco, aun cuando los obreros textiles realizan funciones permanentes (cuyos puestos de trabajo existían antes de que fueran contratados y siguen existiendo luego de que ellos se van), el DL 22342 permite que suscriban contratos de un mes de vigencia y que su permanencia esté sujeta a la suscripción de un contrato tras otro (hasta más de cien contratos con el mismo empleador), facilitando así su despido al reclamar por sus derechos o cuando se sindicalizan, como ha sucedido en Tejidos San Jacinto, San Sebastián, Topy Top, Incalpaca, entre otras.

Asimismo, no olvidemos que el 94% de la población económicamente activa está empleada y un 70% de ellos labora en el sector informal (es decir ni planilla, ni seguro, ni seguridad social). El INEI coincide con diversos estudios que señalan que el trabajo independiente no calificado, el trabajo en pequeñas empresas urbanas de menos de 10 trabajadores, el trabajo campesino y el trabajo en hogares constituyen alrededor de las tres cuartas partes de la ocupación nacional. Pero en el sector formal, las cosas no están mejor. El Ministerio de Trabajo dice que alrededor del 30% de la población ocupada en este sector recibe una remuneración menor a 1.200 soles (sin incluir pesca y minería). Es decir, menos de la quinta parte de la población ocupada tiene seguridad social y sólo el 15% de la población tiene un aporte real al sistema de pensiones, o sea el 85% no tendrá pensión en el futuro.

Cabe recordar que la promesa inicial de Humala fue reorientar la inversión pública en infraestructura y en proyectos que generen empleos; fijar el salario mínimo en función de la canasta básica; promover acuerdos de largo plazo para que las empresas convengan con los trabajadores en mejoras salariales; fortalecer el Sistema Nacional de Pensiones; aprobar la Ley General del Trabajo, fomentar la libertad sindical, la negociación colectiva y respetar la autonomía sindical; eliminar el uso de los “services” en el sector público y establecer mecanismos que impidan los abusos laborales, sin embargo esto no se da y más bien se apuesta por el continuismo neoliberal para beneplácito de la Confiep, SIN, asociaciones de agroexportadores, entre otros gremios empresariales.

El gobierno de “la gran transformación” mantiene paralizado el debate de la Ley General del Trabajo. En el Congreso no se debaten proyectos de ley que planteen: eliminar el despido arbitrario, prohibir el uso indebido de los contratos temporales, proteger la libertad sindical y el derecho a la huelga, fomentar la negociación colectiva, equiparar el salario mínimo a la canasta básica y el cambio de los regímenes laborales del sector agrario, de las exportaciones no tradicionales y de las Mype que hoy permiten la existencia de trabajadores precarizados con menos derechos y remuneraciones pero igual o más trabajo.

En tanto, sabemos que nuestro país fue sacudido recientemente por las huelgas de maestros, personal del Inpe, médicos, enfermeras, personal de Salud y Essalud, empleados del Poder Judicial, etc.; sin que se haya procedido por mecanismos regulares de negociación colectiva. Peor aún, fueron expresamente negados. Pero el proletariado sabe que en la lucha por el trabajo digno la conquista del derecho a la negociación colectiva de los trabajadores es primordial. Es a través de la negociación colectiva, llevada adelante por los sindicatos de clase, que los trabajadores pueden conquistar mejores remuneraciones y condiciones de trabajo justas y seguras, avanzando así hacia conquistas mayores en pos de la liberación social.

En medio de todo este panorama de flexibilización y precarización laboral debemos añadirle los estragos causados por las acciones represivas del actual gobierno y el empresariado local contra el movimiento sindical y popular como los casos recientes de despidos de trabajadores de la empresa Topy Top solamente por sindicalizarse. Frente a estos hechos los propios obreros respondieron con movilización y unidad de clase para lograr la readmisión de sus compañeros. Sin embargo Topy Top se ve envuelta en otra acción despreciable, ya que hace unos días al terminar una asamblea sindical, el secretario general Amed Albújar es detenido por la policía. Los agentes policiales "descubren" paquetes de droga en su mochila. El dirigente es detenido y llevado a la comisaría de Zárate. Queda claro que en un contexto de hostigamiento de la empresa contra el Sindicato, más aún cuando la organización gremial está por presentar el pliego de reclamos, que el secretario general (es decir, el representante legal y principal del sindicato) sea detenido (ya fue “liberado”) por una acusación de drogas, es muy “sospechoso”. ¿Quién se beneficia de esta situación? Típica argucia burguesa y policial contra luchadores sociales.

Una vez más el panorama se muestra sombría para nuestra clase y pueblo en general. Queda claro que del gobierno y las élites de poder económico los trabajadores nada pueden ni deben esperar, sino que debemos apostar con más fuerza por la propia auto-organización popular democrática y libre. Debemos iniciar ahora mismo la construcción de nuevas y mejores herramientas de acción y lucha contra la patronal y el Estado, apostando por la unidad desde la lucha y la horizontalidad para avanzar. El proletariado es la clase que históricamente ha podido cambiar las sendas de su destino a través de luchas heroicas por fuera de estructuras partidistas reformistas o burocracias “sindicales” amarillas. Es momento de reconstruir el sindicalismo peruano, arrancarlos de las garras del oportunismo y devolverle su perfil revolucionario y combativo. Es momento de superar la dispersión de los “ismos” y formar frentes de clase, coordinadoras de lucha bajo la práctica de la autogestión, el federalismo, el internacionalismo y la acción directa.

Que el recuerdo de los trabajadores luchadores libertarios como Manuel C. Lévano, Delfín Lévano, Nicolás Gutarra, Leopoldo Urmachea, Carlos Barba, Adalberto Fonkén, así como de los compañeros asesinados por la reacción en nuestro país y el mundo se mantenga viva en los corazones y puños de quienes hoy y siempre seguimos luchando.

¡POR UN 1º DE MAYO DE LUCHA Y COMBATE!

¡POR LA UNIDAD DE TODOS LOS SECTORES Y PUEBLOS EN LUCHA!

¡A DESBORDAR LAS BUROCRACIAS REFORMISTAS
Y CONSTRUIR MOVIMIENTO POPULAR DESDE ABAJO!

¡GOBIERNO, ESCUCHA, NOSOTROS NO TRANZAMOS,
 SEGUIMOS CONSTRUYENDO PUEBLO DIGNO Y LIBERTARIO!

UNIÓN SOCIALISTA LIBERTARIA




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